19/2/12

11:41
Ilustración: Roig de Diego
  Jaime Roig de Diego
¡Si alguien de los que en la primera década del siglo XXI clamaba todavía en las islas Baleares por la “desestacionalización” del Turismo, pudiera ver ahora esta tierra!...
Finalmente lo conseguimos. Tuvimos que hacer cambios y los cambios siempre son traumáticos.
Nos peleamos (se pelearon), cayeron unos cuantos gobiernos autonómicos de los del viejo régimen. Cambió la clase política, la sociedad, las costumbres. Se produjo… es verdad, un gran impacto social. Visto ahora, hubo, como en las guerras, victimas colaterales. ¡Que se yo!: La sociedad misma. Tan tradicional, tan estratificada,… ¡puaf!: tema para sociólogos… Desaparecieron costumbres, oficios, ritos, comidas… lo que se llama sustrato cultural y que para mi no era más que una puta costra de siglos… como las “pegellides” en las rocas… ¿sabes lo que te quiero decir?… musgo y almejas. Y jajajajaja… de eso si que tuvimos invasión…
Pero al fin y al cabo, el Imperio Romano y el latín se fueron a tomar viento. Y los historiadores, ¿qué han hecho?... ¿llorar?... No: vender fascículos o DVD’s.
En cambio nosotros  dejamos de “pasar pena”, que es una cosa muy nuestra, ¿eh?... a llenarnos los bolsillos. Pero nos lucramos… ¿cómo te lo diría?… de una forma… ¡ughm!… de-fi-ni-ti-va. Para dejar ya la puta pena de “que si este año hay turistas, que si este año no, que si hay un volcán que echa humo y se cancelan los vuelos, y si vienen o no los ingleses, o la huelga de los hijos de su madre de los controladores de Satanás y... ........yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaassssssssssssssssssssssssssssstaaaaaaaaaabieeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnsssseacaaaaaaaaaaaaaaboooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!............
A alguien. No sé a quién… se le debieron llenar… ¡y dio un golpe!.
Noooooooo!, ¡quiá!... No fue un golpe de estado. Fue “un cop de puny a la taula”.
Se (porque mi abuelo estuvo es esa junta ), que se reunieron los comerciantes, empresarios, ciudadanos cabreados y lo decidieron. No supieron qué. Pero supieron lo que NO querían ya nunca más. Decidieron darles una patada en el culo “a los que estaban”, y crear una especie de consejo de administración. Tratar a las islas como a una empresa con 5 sucursales con un “gerente” en cada una.
Y alguien tuvo una idea.  Lo explicó de forma sencilla. Dijo que desde el principio de los tiempos después de abrigarse y no pasar hambre ni frío, el ser humano tiene la necesidad básica de aparearse. Pero que como somos seres civilizados, nosotros lo vestimos con el rollo de Ocio.  Bueno… ocio y espectáculo (sobre todo las cuatro últimas letras). Y que nosotros sabíamos mucho de eso.
Hoy las islas son “Las Cupido”. "The Mediterranean islands of love". Con sus parques temáticos diferenciados:
-Minorica: The Resort "Troglodyte" to the offerings of love.
-Ebusus: Island "white" of sex, dance and trance.
-Formentera: The paradise of Gay Love.
-Majorica: The pearl of sensuality and love.


Es una delicia, una vez recuperado el turismo por mar, entrar en la Bahía en barco, de noche y ver el LOVE CASTLE, Castillo del Amor (antes de Bellver) con esa iluminación actual, que le hace parecer construido realmente en Rosa chicle como si fuera una gigantesca chuche. Es un Hotel-Centro de Convenciones Sexuales, mundialmente conocido. Los sexólogos y parapsicólogos coinciden en que su forma redonda favorece la cópula y la fertilidad. El precio por “dormir” ahí, es astronómico.
A la torre del homenaje, le ha crecido , por obra y gracia del arquitecto Jean Nouvel, antes de morir, una prolongación fálica (parecida a la AGBAR de Barcelona), cuyos Leds la hacen parecer palpitar y a punto de reventar… en un chorro de luz que irrumpe cada 15 minutos violentando el negro himen de la noche, hoy sin estrellas, en el bosque que protege a la alegre y despreocupada Palm City. La eyaculación lumínica se puede ver desde los satélites de la NASA.
 
La nueva Palm City se ha estructurado como una Alejandría bulliciosa y canalla. Palmeras, chiringuitos, puestos callejeros con “tapas” multiétnicas, que dan empleo a locales y a personas de todas las razas que obran en los fogones y/o venden sus cuerpos según su albedrío.
Parece un decorado de “Indiana Jones”, pero a los turistas de todo el mundo les encanta. Y se vende de todo.
La fuente de las tortugas es un monumento a Príapo. Matronas de todas la nacionalidades, se bañan desnudas en leche de burra mientras liban nuestras típicas Hierbas dulces o secas, que han experimentado un despegue industrial que traspasa el Atlántico: “Herb liqueur made ​​in Cupid Islands”. En esa fuente esperan (mediante construida leyenda urbana) que Cupido las ensarte con sus flechas. Buscan pareja, vaya.
El Teatro Principal, tomado por una vegetación exuberante, como La Ópera de Manaos, ofrece Café de Brasil y el canto de un coro de Bacantes con Peplums transparentes.
Los Domingos hay “matances”  en la platea. El espectáculo gusta mucho. A la salida se vende un archivo de música (ahora la música se compra o te cuelgan “literalmente”). Son Boleros mallorquines tradicionales remezclados con textos heréticos, fragmentos de las comedias de un grupo que se llamaba “Diabéticas aceleradas” y Arias de Ópera. Fue No 1 en Alemania.
En el solar del antiguo estadio de fútbol Luis Sitjar, se edificó una atracción que tiene muchísimo éxito: el Orgasmatrón. Inspirado en el que sale en una de las primeras películas de Woody Allen.
La tecnología, mediante las luces, las vibraciones del sonido, la música grabada de un modo subliminal, el juego cromático y los olores que se emiten, hacen que se llegue a un nivel de excitación sexual, que se estima, dependiendo de la persona (edad, salud, etc…) se alcance el orgasmo sin intervención de otra persona, en torno a 15 minutos desde que se entra. Entonces, la gente, lo que hace es, salir de la sala central: la “Valentine Lounge”, que es donde se produce el fenómeno, y deambular, beber, ir a las piscinas, refrescarse, hacer el amor por medios naturales,… y así puede "durar" horas  y horas sin drogas ni química farmacéutica.
 
Para no alargarnos más os contaré que, en las otras islas, se ha buscado el hecho diferencial.
 
En Minorica, tienen muchísimo éxito las orgías encima de las Taulas.
Para evitar accidentes, los recintos inferiores a modo de tancas, se han anegado y son unas bonitas piscinas rústicas. Si haciendo el amor te caes desde una taula, te despejas y vuelves a subir.
Como curiosidad os diré que la gente viaja desde los confines del mundo para casarse en la “Naveta des Tudons”, por un antiguo rito neandertal.
Novios, oficiantes e invitados, van cubiertos por pieles y joyas ecológicas de Minorica
Gracias a la industria del amor , ahora la Piel y la Bisutería son prósperas también.
 
Ebusus es un concepto revolucionario.
Desde que pones el pié en tierra (llegues como llegues), se te coloca una pulsera electrónica muy sofisticada.
Ebusus es toda ella un inmenso club, una isla disco, y el único lugar del mundo en el que la música es gratis… porque ya la has pagado al entrar en un todo incluido. También el sexo es gratis y se puede practicar en cualquier lugar. Sólo tienes que “pasar” la pulsera “si quieres comer, beber, o tomar algo”.
 
Formentera, es el máximo exponente de una cultura gay que recupera la tradición homoerótica de la antigua Grecia.
Debido al pequeño tamaño de la isla sólo pueden acceder un pequeño número de “turismo rosa” como se llamó al principio. Nuestros detractores dicen que somos clasistas y que sólo dejamos entrar a diseñadores famosos, actores,  celebrities y millonarios en definitiva… pero es que, aun así…tenemos lista de espera.
 
Y es que…el amor mueve montañas. Inmensas montañas… ¡¡¡de dinero!!!
“yo prefiero ser esclavo estando enamorado
a ser libre como el viento
y vivir sin tu amor”. 
                                    (Fórmula V)
Jaime Roig de Diego
 
Nota del autor:
Este es un relato de ficción narrado en primera persona por un individuo del futuro que, obviamente, es inventado. Por lo tanto nada en este texto tiene relación con mi persona o mis ideas. Es sólo un cuento de ciencia ficción.